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Autoerotismo

Escrito por: Zabeth

Ilustrado por: Pantone 427

Antes estaba convencida de que la masturbación llevaba al sexo, pero ahora sé que la masturbación es sexo. Betty Dodson.

Para las mujeres, su sexualidad tiene miles de años censurada, prohibida, perseguida y repudiada. Es tristemente común en nuestros días encontrar publicaciones que siguen fomentando la ignorancia y el odio hacia las mujeres, creencias que por lo general se basan en una religión antiquísima y misógina, la cual se sigue reproduciendo y alentando la supremacía del hombre. Fueron precisamente sacerdotes los que expandieron el odio hacia la mujer, como San Pablo en la primera carta a Timoteo: “Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada”, por poner una cita amable.

Es por esto que cuando las mujeres hablamos de masturbación — si es que se llega a tocar el tema —, por lo general lo hacemos en bajito, para que nadie más escuche, ya que no importa que estemos en el siglo XXI, una mujer que disfrute de su sexualidad es una puta o libertina. Esto ha orillado a miles de mujeres a no querer siquiera conocer su cuerpo, no saben cómo es su vulva y solo tienen como modelos de referencia a actrices porno que en su mayoría ha sufrido operaciones para recortar los labios menores y blanquear la piel, lo que ocasiona que piensen que su vulva no es normal o es fea.

Pues no mi ciela, no tiene nada de raro ni esta fea, simplemente es la forma que tú tienes y eso está bien. Los problemas los tienen los que juzgan nuestro cuerpo para meternos en estándares imposibles de belleza que solo satisfacen a un sector de la población y no a nosotras mismas. Lo que deviene de esto, es el miedo que los hombres tienen hacia nuestra sexualidad, mientras que el hombre eyacula una vez y tiene que esperar un periodo refractario para poder iniciar con otro acto sexual, las mujeres somos multi o poli orgásmicas, lo que nos permite tener varios orgasmos durante una sola relación sexual.

Sin embargo, la masturbación suele estar ligada a la manipulación de los órganos sexuales pélvicos —vulva, vagina, ano —, no obstante, el darnos placer no se queda estancado en esa zona. Nuestro órgano sexual más amplio es la piel, cualquier zona con la estimulación adecuada puede causarnos placer, como lo comento una amiga mía que le excita profundamente que le muerdan las rodillas, esto podría parecer extraño o chistoso para muchos, pero eso solo demuestra lo genitalizado que tenemos el placer sexual. Es como los hombres que creen que el sexo lésbico no cuenta porque no hay un pene de por medio.

Es por esto que es de suma importancia ir dejando los tabúes sobre nuestra sexualidad atrás y reivindicarnos con nosotras mismas, liberarnos de las culpas que nos impusieron y descubrir nuestro propio placer sexual, y la mejor manera de comenzar este proceso es conociendo nuestro cuerpo, que nos gusta y no, que presión es agradable y que zonas prefiero evitar. La masturbación, hoy mejor conocida como autoerotismo — ya que no solo se trata de estimular los órganos sexuales pélvicos, sino el cuerpo entero — nos permite reconectarnos con nosotras mismas, vivir el aquí y el ahora y brindarnos un espacio seguro para nuestro placer.

Además de que los orgasmos que puedes alcanzar con el autoerotismo son geniales, tú tienes todo el control de la presión, movimiento, objeto, etc. y estoy segura de que a medida que te autoeróticas, tendrás la sensación de que puedes alcanzar un orgasmo cada vez más fuerte.

Por otro lado, el autoerotismo tiene muchas ventajas, el orgasmo es un analgésico natural, puede aliviar dolores de cabeza y cólicos menstruales, es excelente para conciliar el sueño, también hace que se libere oxitocina, conocida como la hormona de la felicidad, por lo que te puede ayudar a mejorar tu autoestima, bajar tus niveles de estrés y darte poder sobre tu cuerpo.

Como menciona Paulyna Ardilla, “te sentirás más conectada contigo misma, siéntete libre de manosear tu cuerpo, conócelo, ámalo y cuídalo un chingo”.

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